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A Message from the Chair

EEOC Chair Jenny R. Yang

Jenny R. Yang
Chair

 

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Publicado por El Asesor Legal General David Lopez - October, 2016

Declaración del consejero general David López - Mes de la Herencia Hispana 2016

Read this in EnglishGeneral Counsel David Lopez

Durante el Mes de la Herencia Hispana, celebramos las contribuciones económicas, sociales, y culturales de la comunidad latina, una comunidad robusta, dinámica y diversa, de nuestra nación. La población latina esta creciendo más rapido que otros grupos minoritarios en los Estados Unidos, con una población de poco más de 56 millones. La experiencia latina consiste no sólo de angustia y dificultad, sino también de éxito extraordinario y capacidad para adaptarse. Iconos latinos como Sonía Sotomayor, juez asociada en la Corte Suprema de los Estados Unidos, Junot Díaz, escritor dominicano-americano y ganador del premio Pulitzer, y Dolores Huerta, organizadora laboral mexicana-americana, ejemplifican los éxitos de esta comunidad diversa.

Muchos latinos emigraron a los Estados Unidos para escapar la pobreza, la guerra y la persecución política, en busca de una vida mejor y oportunidades mayores. Con frecuencia estos inmigrantes han sido bienvenidos en comunidades latinas bien establecidas desde hace décadas o siglos con vínculos profundos y multigeneracionales en los Estados Unidos. Los latinos han contribuido con sudor y afán, piscando la cosecha, construyendo nuestras casas y cuidando nuestros hijos. Somos empresarios, médicos, abogados e ingenieros. También somos "Dreamers" - jóvenes inmigrantes latinos que la única patría que conocen es este país, pero muchos les dicen que no pertenecen aquí.

Los latinos también han sacrificado con sangre en cada uno de los conflictos militares de nuestra nación, a través de su servicio militar. Este hecho es conocido muy bien por la comunidad de Hero Street USA en Silvis, Illinois, una ciudad con más veteranos per cápita que alguna otra comunidad en los Estados Unidos.

Mis padres tienen raíces profundas en la arcilla del suroeste de los Estados Unidos, antes de la llegada del barco "Mayflower" y de las fronteras políticas actualmente en el país. Esta comunidad, sin embargo, está unida con los más recientes inmigrantes latinos por una herencia común, y el aprecio por los valores y las oportunidades de esta nación. Mis padres, quienes eran muy activos en el movimiento de trabajadores agrícolas dirigido por César Chávez, inculcaron en mi estos valores y seguido me decían: "Mijo, tienes una obligación más allá de ti mismo de dejar el mundo en un lugar mejor."

A pesar de que mi trayectoria no fue tradicional, este sentido de responsabilidad y obligación me motivó a llegar a ser un abogado de derechos civiles. Mis años en la escuela secundaria Woodburn del estado de Oregon reforzó ese proposito. Recuerdo claramente la estratificación considerable en la comunidad local, los insultos étnicos y bajas expectativas para la población de estudiantes latinos. El redito de abandono de escuela por los jóvenes latinos estaba muy alto, y yo fuí parte de esa estadística. Sin embargo, gracias a mis padres, quienes me inculcaron el amor para el aprendizaje, conseguí el diploma de equivalencia general (GED), fuí al colegio comunitario, a la universidad estal de Arizona y la escuela de leyes de Harvard.

Como consejero general de la EEOC, he ayudado a dirigir la agencia que ha sido guardián del sueño americano y de igualdad de oportunidades en el empleo. La EEOC ha litigado muchos casos que enfatizan la discriminación continúa contra los trabajadores latinos. Esto incluye un caso donde una trabajadora latina tuvó que presentar una acta de nacimiento, no un pasaporte de Estados Unidos, para establecer que ella tenía autorización para trabajar; varios casos implicando insultos étnicos/racistas y culpando al trabajador, incluyendo el caso de trabajadores puertorriqueños (quienes, por supuesto, son ciudadanos de los Estados Unidos); y los casos en nombre de trabajadores latinos a quienes se les dijo "mojados" y "regresa de donde vienes." Además, hemos visto casos de empleadores que contratan a inmigrantes latinos indocumentados y después tratan de evadir su responsabilidad legal declarando que los trabajadores indocumentados no son protegidos por las leyes que prohiben la discriminación.

Con el lente largo de la historía, podemos asegurar que el afán y la vigilancía nos ayuda a seguir adelante. Recientemente regresé a la secundaría Woodburn para hablarle a la clase de graduados y ví cambios extraordinarios. Mis anfitriones me contaron que el cambio ocurrió por la organización de base, las elecciones en el consejo escolar, demandas, manifestaciones y recaudación de fondos. El currículo de la escuela fue renovado, y resultó en un programa de bachillerato internacional (IB) muy reconcido y el porcentaje de graduación hispana de 80%, incluyendo por lo menos diez por ciento de los graduados con mi apellido, López. Aquí me dí cuenta de que la justicia y el progreso en los Estados Unidos son posibles.

Una de mis citas favoritas que recalca este lente largo de la historia y nuestra capacidad de trascender las cicatrices peores e injusticias de nuestra nación es del Presidente Lyndon Johnson cuando firmó la Ley del Derechos de Voto en 1965, después de la aprobación histórica de la Ley de Derechos Civiles de 1964. Esto fue lo que dijo:

"Mi primer trabajo después de la universidad fue como maestro en Cotulla, Texas, en una escuela pequeña mexicana-americana. Pocos de ellos podían hablar inglés, y yo no podía hablar mucho español. Mis alumnos eran pobres y seguido venían a clase sin desayuno, hambrientos. Sabían aún en su juventud el dolor de los prejuicios. Nunca parecían saber por qué la gente no los quería. Pero sabían que era así, porque lo ví en sus ojos. Por la tarde seguido caminaba a la casa, después de que las clases terminaran, deseando que pudiera hacer más. Pero lo único que sabía era enseñarles lo poco que sabía, esperando que les pudiera ayudar contra las dificultades que tenían por delante.

De alguna manera nunca se olvida lo que la pobreza y el odio pueden hacer cuando vez las cicatrices en la cara esperanzadora de un niño pequeño.

Nunca pensé en ese tiempo, en 1928, que yo estaría aquí en 1965. Nunca se me ocurrió en mis mejores sueños que yo podría tener la oportunidad de ayudar a los hijos e hijas de esos estudiantes y de ayudar a gente como ellos por todo este país."

Adelante!